"Porque me vas a seguir escuchando, Mordisquito. Cada vez con menos rabia vas a seguir escuchándome. Y voy a estar en el grillo de tus noches. En la canilla que gotea. En el ropero que cruje a medianoche. En el humo final del pucho que apretás rabioso contra el cenicero. En el chas-cas del zinc cuando llueve. En todos los pequeños ruidos de la obsesión, allí voy a estar yo, Mordisquito, con mi voz de grillo, persiguiéndote, persuadiéndote... Aunque me marche, se que seguirás oyéndome. Como el grillo, Mordisquito."
jueves, 23 de junio de 2011
Un poco de Discepolin con su Mordisquito
"Mirá Mordisquito, todo se ha movido en el mundo. Nada está en su sitio. Estas asistiendo al momento más dramático de la historia del hombre civilizado. Asistís, al fracaso de todos los Sistemas. En tu país se está produciendo la revolución mas sensata que se tenga memoria. Una revolución como la presente con la que se ha dado tanta felicidad a un pueblo con tan poco de dolor. El día que me entiendas, Mordisquito, te vas a entristecer de haber tardado tanto."
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Hay muchos mordiquitos que ya entendieron y otros muchisimos más que siguen escuchando a distintos niveles de rabia. Y otros tantos, cada vez menos, que no quieren escuchar. De ahí que colocan canillas con cierre cerámico, colocan tejas sobre techos a prueba de sonido y empujan el crecimiento de las urbes sobre los verdes pastos desterrando a los grillos.
ResponderEliminarPero nosotros buscamos nuevos interlocutores.
Leandrin