lunes, 27 de junio de 2011

Pena de Hoy

Marcaban las 14 el reloj de mi celular. Lo mire con una mezcla de sensaciones. Faltaba una hora para que empiece y una mezcla de miedo, esperanza, frustración, y expectativa me retumbaba en el pecho. Puse el agua para unos mates y mi novia me miraba un poco desorientada. Sabia porque, pero creo que no llegaba a creer tanta emoción contenida por un juego. O tal vez si, y solo estaba preparándose para contenerme. Lo que si estoy seguro es que demasiados pensamientos encontrados especulaban miles de teorías, casi todas contradictorias entre si. Se hizo carne en mi por un rato la experiencia delirante del psicótico que construye una trama de persecución constante sobre si mismo…
- “No River no se puede ir al descenso. El fútbol ante todo se ha vuelto un negocio. Lo mueven la guita y los intereses políticos. Justo ahora! No… el gobierno no va a perder a uno de los clubes mas grandes, que mas hinchas tiene en todo el país, que mas rating genera, en el mismo momento en que ha podido sacarle el manejo monopólico de su televisacion a Clarín y lo muestra como uno de sus importantes logros. A parte se vienen las elecciones, y claro… no va a querer a 15 millones de argentinos tristes, deprimidos, y bajo un estado de emoción violenta.”
Enseguida aparecía el otro diablito que le contestaba:
- “Pero no!!! Clarín y todo la oposición van hacer lo imposible para que nos vayamos a la B! Imaginate, matan mil pájaros de un tiro… encima van poder televisar y rompernos la cabeza cuando los estúpidos de siempre quemen el monumental. Porque si, lo van a prender fuego esos imbéciles. Encima el forro de nuestro presidente tuvo que ir y pelearse con Don Julio y pedirle que renuncie!!! Justo con Don Julio que te da el beso de la muerte… No estamos muertos… cagamos.”
El reloj no para su andar y yo ya me había acomodado en la cama frente a mi LCD recién comprado en cómodas cuotas y me preparaba para disfrutar el partido en HD. Que digo disfrutar! Para sufrir como un condenado. Ma si, me voy a la mierda y no veo nada… para que carajo quiero sufrir por estos 11 pibes que no conozco, que están forrados en guita y mañana van estar de vacaciones en Hawai. Entonces la miro a ella que esta a mi lado y me acaricia como intentando calmarme un poco. Pero no puedo irme, no puedo escaparme justo ahora, y hacer como que no pasa. Entonces me prendo un pucho a pesar de que me había jurado no empezar uno hasta que empiece la batalla. Otra vez… repitiendo como un autómata lo que todos esos periodistas describen como una guerra.
Empieza el partido y a los 5 minutos gol de Pavone. A la mierda con todo. Lo grito como si hubiese ganado la lotería. Salto de la cama y se me caen unas lagrimas. Ahí esta, nos vamos a salvar! Y enseguida me prendo otro pucho. Este no lo fumo, lo consumo sin darme cuenta en un minuto como si fuese un suspiro. Entonces me prendo otro… y sufro, grito, puteo, me emociono, todo en una posición parecida a la del rezo, y eso que soy ateo. Y de pronto se confirma una de las teorías delirantes. El árbitro no nos cobra un penal clarísimo. Más claro que el agua como dicen todos. El diablito conspirador se ríe en mis hombros… “viste!,  yo tenia razón.” A ese hombre lo insulte como pocas veces lo he hecho en mi vida. Es que era el 2 a 0 a los 30 del primero!
Finalmente luego del descanso donde el cuerpo me imploraba por un respiro, empieza el final de la muerte anunciada hace ya muchos años. (Porque digámoslo, esto se venia venir desde hace mucho. Como vaciaron al club y se fueron como ratas por tirante. Primero la década infame de Aguilar-Menen, y después el ocaso inevitable del gran capitán que no sabe que hacer, como Fernandito. Seguro que ahora vendrá el que se vayan todos y espero que resurja un el ave fénix aunque lo acompañe un poco de inflación) Como lo inevitable no pierde su costumbre de llegar en algún momento, el puñal de la desgracia no tarda en aparecer en un despeje mal hecho, un rebote y el empate. Ahí nomás, algo en mi ya sabia el final. Me resigno en la cama y ya comienzo a sentirme mal. Falta mucho me dice ella, pero yo ya lo sabía. Aparece el nudo en la garganta que acompaña todo el resto de la ya conocida película. La sensación de angustia y los ojos húmedos completan la escena.  No falta el amor de ella que intenta consolarme en silencio y el frío de afuera que parece haber entrado por la ventana cerrada.

Me resulta casi imposible explicar como es posible tanta emoción por un juego, por un deporte, por unos colores. No soy un tipo de ir a la cancha pero si de sentir cuando esa bendita y maldita pelota gira. En estos momentos especiales resulta seductor dejar de creer en todo el circo. Dejar de sufrir por un simple espectáculo. Nada verdaderamente terrible sucedió en realidad como para tener que soportar esta incomodidad que invade hasta el cuerpo. Pasan un poco las horas, hasta cambia también el día y de a poco el aire se despeja un poco. Y entiendo que en realidad no quiero dejar de sentir esto. Que me encanta. Si eligiera, si es que esto es posible con la pasión futbolera, no sentir mas esta decepción, tampoco podría gritar nunca mas un gol o un futuro título y abrazarme con el cuerpo que esta a mi lado como si fuese el hermano de sangre que no tengo. No… Prefiero sentir, siempre sentir. Aunque también esto incluya cargar esta pena hoy. 

Nicolas J. I. Fulle

sábado, 25 de junio de 2011

Aca les dejo una pieza del mas maravilloso arte que no me canso de leer. Pero no solo es eso, tambien es una especie de manifiesto, de declaracion de principios.Cada vez que lo leo se revela nuevo, original, y mas profundo.

Prefacio de El retrato de Dorian Gray

El artista es el creador de cosas bellas. Revelar el arte y ocultar al artista es la finalidad del arte.
El crítico es el que puede traducir de un modo distinto o con un nuevo procedimiento su impresión ante las cosas bellas.
La más elevada, así como la más baja de las formas de crítica, son una manera de autobiografía. Los que encuentran intenciones feas en cosas bellas, están corrompidos sin ser encantadores. Esto es un defecto.
Los que encuentran bellas intenciones en cosas bellas, son cultos. A éstos les queda la esperanza.
Existen los elegidos para quienes las cosas bellas significan únicamente belleza.
Un libro no es, en modo alguno, moral o inmoral. Los libros están bien o mal escritos. Esto es todo.
La aversión del siglo XIX por el Realismo es la rabia de Calibán viendo su cara en el espejo.
La aversión del siglo XIX por el Romanticismo es la rabia de Calibán no viendo su propia cara en el espejo.
La vida moral del hombre forma parte del tema para el artista; pero la moralidad del arte consiste en el uso perfecto de un medio imperfecto. Ningún artista desea probar nada. Hasta las cosas ciertas pueden ser probadas.
Ningún artista tiene simpatías éticas. Una simpatía ética en un artista constituye un amaneramiento imperdonable de estilo.
Ningún artista es nunca morboso. El artista puede expresarlo todo.
Pensamiento y lenguaje son, para el artista, instrumentos de un arte.
Vicio y virtud son, para el artista, materiales de un arte.
Desde el punto de vista de la forma, el modelo de todas las artes es el del músico. Desde el punto de vista del sentimiento, la profesión de actor.
Todo arte es, a la vez, superficie y símbolo.
Los que buscan bajo la superficie, lo hacen a su propio riesgo.
Los que intentan descifrar el símbolo, lo hacen también a su propio riesgo.
Es al espectador, y no la vida, a quien refleja realmente el arte.
La diversidad de opiniones sobre una obra de arte indica que la obra es nueva, compleja y vital. Cuando los críticos difieren, el artista está de acuerdo consigo mismo.
Podemos perdonar a un hombre el haber hecho una cosa útil, en tanto que no la admire. La única disculpa de haber hecho una cosa inútil es admirarla intensamente.
Todo arte es completamente inútil.


FIN

Oscar Wilde


6:30 a 7:00

6:30

El despertador dispara un impulso incomprensible y me levanto sin entender para qué. Entro a la ducha, el agua me despierta, y ahí lo confirmo: no sé para qué.

Tomo el shamoo y leo su etiqueta: ELVIVE. Se presenta la primer inquietud del día. ¿Quién vive? ¿Jesús? ¿Elvis? No importa, no voy a prestarle atención a avisos de una multinacional.

Salgo del baño, para mi desazón, mi novia ya puso el noticiero. No quiero mirarlo, pero lo veo. Un “periodista” me lee todos los titulares de los diarios. El colmo. La tv por cable reproduce la prensa escrita. Ya sé lo que nos depara el futuro. Que internet reproduzca a la televisión por cable reproducir a la prensa escrita; y quizás en un escenario futuristamente peor, tan solo veamos a una Magdalena Guiñazu, obviamente clonada, sentada a lo lejos, leyendo el diario, pero en silencio. Todo esto, por supuesto en youtube.

Me preparo el café, en saquito, señal que nuestra cultura sí ha evolucionado en algo. Lo tomo, deseando que el tiempo se suspenda eternamente, como esos cinco minutos que te adiciona el árbitro cuando vas ganando por uno a cero y te están cascoteando el rancho, pero no, 15 minutos se esfuman como si fuesen 3 segundos. Respiro fuerte y voy en busca del auto.

Los colectivos pasan llenos. La gente viaja abarrotada ¿El hecho de tener el privilegio de ir en auto me reconforta? No, ni a palos. Sigue siendo una bosta salir de tu casa antes que el sol, aunque te pase a buscar Jesica cirio en una Ferrari con asientos de terciopelo.

7:00

Continuará…

viernes, 24 de junio de 2011

Un pedazo de existencialismo en la madrugada


Comprendo sin problemas la conocida idea de buscar "ser uno mismo". Ahora bien me pregunto: quien soy? soy el amigo que todos buscan para ser escuchados? soy el novio a veces amoroso y otras veces algo distante? soy el músico que no puede dejar de hacer su arte casi como si fuese el mismísimo acto de respirar, y que por lo tanto deja todo lo demás de lado instantáneamente en un acto del mas fantástico egoísmo placentero; o el psicólogo que disfruta de dar su pequeño grano de arena en la búsqueda del bienestar de los otros, los que menos tienen en especial? soy el que perdona y entiende los errores del otro o el que algunas veces puede odiar con todo su ser hasta llegar a tener los deseos mas violentos frente a la traición? Soy ese ideal que forme en mi infancia y adolescencia con paciencia y pasión, o el hombre de carne y hueso que surfea la ola de la vida entre sus esperanzas y sus miserias? Y así llegamos a la pregunta mas difícil: soy solamente lo que quiero y puedo ser, o también eso esta construido a partir de lo que los Otros creen y esperan que yo sea? Es decir, puedo “ser” en la hermosa libertad de mi soledad, o eso no es nada si nadie me mira y me reconoce de alguna manera?
Seguramente sea todo eso y más, porque creo que al fin y al cabo lo que soy va cambiando a cada instante. Me voy haciendo a mi mismo en cada decisión, en cada acto, en cada idea, en cada esperanza, en cada dolor, en cada perfidia, en cada error y en cada acierto. Seguramente solo llegaré a lo que "soy" el día que se terminen los instantes por venir y todos los que ya fueron conformen lo que fui.

jueves, 23 de junio de 2011

Una caricia en una voz unica

Aca les dejo una cancion-poesia de unos de los mas grandes, y cantada como nadie por otro de los proceres de nuestra musica.

http://www.youtube.com/watch?v=VMhfg7ErsgA

Un poco de Discepolin con su Mordisquito

"Mirá Mordisquito, todo se ha movido en el mundo. Nada está en su sitio. Estas asistiendo al momento más dramático de la historia del hombre civilizado. Asistís, al fracaso de todos los Sistemas. En tu país se está produciendo la revolución mas sensata que se tenga memoria. Una revolución como la presente con la que se ha dado tanta felicidad a un pueblo con tan poco de dolor. El día que me entiendas, Mordisquito, te vas a entristecer de haber tardado tanto."  

"Porque me vas a seguir escuchando, Mordisquito. Cada vez con menos rabia vas a seguir escuchándome. Y voy a estar en el grillo de tus noches. En la canilla que gotea. En el ropero que cruje a medianoche. En el humo final del pucho que apretás rabioso contra el cenicero. En el chas-cas del zinc cuando llueve. En todos los pequeños ruidos de la obsesión, allí voy a estar yo, Mordisquito, con mi voz de grillo, persiguiéndote, persuadiéndote... Aunque me marche, se que seguirás oyéndome. Como el grillo, Mordisquito."           

miércoles, 22 de junio de 2011

Des-Tiempos



El tiempo no corre siempre a la misma velocidad, pensé mientras encendía el último cigarrillo de la noche para disfrutar completamente el  café. No. Nadie puede sostener lo contrario. No hay forma de sentirlo alrededor nuestro en su eterna caminata,  sin percibir el cambio de sus pasos. Al terminar este pensamiento, intuí que algo había sucedido. Una novedad, un soplo de luz había acariciado mi pensar. Pero no quise seccionar al rayo examinándolo mucho. No, evité la detención, y di riendo suelta a las ideas.
Otro sorbo al café que relucía en su inmutable negrura, y el tiempo que se paralizaba esta vez. Eso, el tiempo... Sus distintos momentos. Circunstancias en que adquiere un andar calcino, hermoso y calmo, pero que también a veces traspasa esa línea para convertirse en tedioso, y porque no angustioso en su lento avance. En otros casos, acelera su marcha, cobra una vivacidad extasiante, lo que conlleva una ansiedad marcada por lo pronto a suceder, una especie de carrera frente a la novedad, a la sorpresa. Y no se puede dejar de lado la sensación de fugacidad que este éxtasis presenta, que se acompaña por una impresión muchas veces inquietante, de no estar viviendo totalmente esos instantes, de no ser claramente el actor de lo que uno es. Pero eso si, el tiempo no anda siempre sobre los mismos patines.
Mientras entendía esto, si es que puedo hablar de entendimiento, miré un reloj que colgaba en la pared. Parecía que este me hablaba, casi como riéndose de mi. Me gritaba, me mostraba lo estúpido de mi pensamiento avanzando sus agujas con la exactitud de un relojero suizo. Imaginé a todos los relojes braceando juntos para atravesar un mar sin fin. Todos coordinados en cada braceada, siguiendo el compás de un tambor que marcaba el ritmo del avance. Pero a pesar de esto la intuición mantenía su fuerza. En esta aparente contradicción anidaba justamente un des-tiempo. Como una moneda con sus dos caras, pero que solamente juntas pueden dar consistencia a lo que son. Esa supuesta diferencia entre el tiempo de reloj y el tiempo biológico o subjetivo, que encarnan el des-tiempo del sentir.
Al pensar esto, vi al reloj estirarse, desdoblarse, lo vi volverse elástico. Lo imaginé como un chicle, o como un resorte, que adquiere su tamaño dependiendo de las fuerzas que lo habitan, pero que siempre puede volver a su estado original, donde ya no quedan impulsos, estado que no es otro que su muerte.
Automáticamente sentí haber leído, visto o escuchado este pensamiento en algún lugar. ¿Dónde podría ser? La memoria no parecía querer darme la pista clave. Mientras mas buscaba, menos encontraba... como todo en la vida, tal vez. Tantos han dedicado sus tiempos al tiempo, tantos han intentando desentrañar su esencia, pero particularmente sentí que era una pieza exclusiva la que quería asomar la cabeza a la conciencia. “Time”, cantaba Roger Watters intentando decir algo...

Every year is getting shorter, never seem to find the time
Plans that either come to naught or half a page of scribbled lines
Hanging on in quiet desperation is the english way
The time is gone, the song is over, thought Id something more to say”
No, no era esto lo que intentaba recordar. No eran palabras, ni tampoco dulces melodías. Eran... imágenes, si, eso... colores, figuras. Claro, imágenes del tiempo... Casi desesperadamente caminé hasta la biblioteca. La abrí violentamente, como si se me acabara el tiempo para encontrar lo que buscaba. Miré estante por estante, lomo por lomo, letra por letra, sin saber exactamente que rastreaba. Parecía un sabueso buscando algo prohibido, como un perro policía que olfatea todo, cada maleta, cada bolso, cada persona, buscando esa droga, sin saber cual ni donde estará.  El perro busca desesperado pero no porque sea su trabajo, no. Lo hace por que lo han convertido en un adicto a la droga, la necesita... Yo mismo era uno de esos perros, necesitaba encontrar eso que no sabia que era, eso que se ocultaba en la memoria, eso que había inducido a todos esos pensamientos sin siquiera aparecer, sin siquiera mostrar su silueta. Estaba atascado en un impass, justamente el tiempo no parecía querer avanzar hasta encontrarlo, o mejor aun, no había tiempo. Era una ironía. Había comenzado a pensar en el tiempo sin saber bien porque, y en ese impulso, el tiempo se había detenido. No era una sensación agradable, sabia que si no desentraña el origen, la causa de todo eso, no podría salir de ese des-tiempo, las agujas de mi mente no avanzarían.
Todos sabemos que esto ocurre muchas veces, siempre ante circunstancias diferentes, con distintos matices, pero invariablemente con la misma sensación... una detención, un parate, la impresión de lo inmóvil que nos invade. Y los mas llamativo es que justamente se presente la misma interrupción en la cadencia, pero ocasionada por sucesos aparentemente opuestos que producen sensaciones opuestas. Una noche de placer intenso, prolongado, extasiante que parece nunca acabar, o acabar muchas veces, para volver a empezar eternamente. Placer casi intolerable en su intensidad. O por el contrario, una noche, o una mañana de abismos, de angustia eterna, donde uno queda como estacado al dolor, sin poder salir de una especie de loop que se apodera de nuestro ser.  Sufrimiento sin fin, pero que si nos atrevemos a mirar, podemos descubrir que su perpetuidad efímera proviene de algún tipo de placer oculto de nuestro existir, una necesidad de repetir sin cesar para poder calmarnos en un momento al capturar una verdad, una certeza sobre nosotros mismos. Aparentemente opuestos, ambos iguales en su des-tiempo. Uno de placer casi insoportable, el otro de una angustia necesariamente lujuriosa; uno que transcurre en el vértigo del éxtasis, el otro en el aturdimiento lento del desconsuelo sin fin aparente. Pero ambos sin tiempo, o con su propio tiempo que no pedalea la bicicleta con el mismo ritmo que el reloj. 
Abrigando esa impresión en todo mi ser se desarrollaba la búsqueda. De pronto encontré un titulo que me obligó a detenerme. Era “La historia del tiempo” de Hawking. Naturalmente semejante titulo me exigió tomarlo, algo me llamaba desde las palabras que contenía. Pero al tomarlo, no sabia bien que hacer, ni que podía obtener de el. Abrí el libro al azar, en cualquier página, sin ninguna determinación en particular... “principio de incertidumbre” pensé para mi mismo. Plácidamente, fijé mis ojos en algún párrafo y leí:  Según la Teoría General de la Relatividad lo que sucede con el espacio-tiempo es bastante similar. Cuanto más ingente y más densa sea una estrella, tanto más se curvará y distorsionará el espacio-tiempo alrededor de la misma. Si una estrella inmensa que ha consumido ya su energía nuclear se enfría encogiéndose por debajo de su masa crítica, formará literalmente un agujero sin fondo en el espacio-tiempo por el que no puede pasar la luz.” No entendí del todo lo que esas palabras intentaban decir, pero si retuve algunas de ellas. tanto más se curvará y distorsionará el espacio-tiempo alrededor de la misma” El tiempo se distorsiona, cambia, está sujeto a otra cosa, no habita en la permanencia, en la inmutabilidad. Pensé para mi mismo que hasta la ciencia comenzaba a acompañar la intuición que los poetas ya habían plasmado hacia tanto tiempo, aunque fuese en otros términos. Pero dos palabras retumbaban aun de esa frase. Dos vocablos que se presentaban unidos, indicando su alianza... espacio-tiempo. Sin saber porque, ni como, ni de donde, una canción se me presentó abruptamente. Era de los Beatles, no recordaba el nombre exacto pero si la poesía:

There is a place where I can go
When I feel low, when I feel blue
And it’s my mind and there”s no time
When I’m alone

         “Si, mi tocayo intuyó ya lo mismo”, cavilé instintivamente. Un espacio-sin-tiempo, un lugar-a-des-tiempo, mi mente...  Pero había caído de vuelta en palabras y melodías, y no era ese el origen de todo este pensar, eran imágenes.  Así que continué con la pesquisa incesante, necesitaba encontrar la raíz.
         De pronto caí en una obviedad, algo que no entendía como no se me había clarificado antes. Si de colores y figuras se trataba, tenía que mirar en el estante que acumulaba los libros sobre pintores. La simpleza en el pensamiento es lo que más cuesta obtener. No había caído en este sencillo razonamiento desde un comienzo, aunque se presentaba ahora como lo mas evidente para hacer. Misterios de la memoria. ¿Porqué uno olvida?, ¿Porqué uno recuerda?, ¿Porqué cuesta tanto a veces y nada otras?. ¿Porqué se oculta eso que buscamos tan intensamente, se disfraza de oscuridad; y porqué se presenta sorpresivamente de un momento a otro, sin mediar lógica alguna? ¿O es que verdaderamente habita una razón tras este aparente olvido-recuerdo sin sentido?   No tenia una respuesta para todas estas preguntas en ese instante.
Lo que si ocurrió fue que ni bien obtuve esta claridad en el proceso de búsqueda todo se resolvió rápida y naturalmente. Tomé de inmediato el libro que tenia escrito en letras negras sobre su lomo el nombre indicado: Salvador Dalí. Sin pensarlo miré el índice y encontré lo que quería... “La persistencia de la memoria”. ¿Casualidad? Abrí la pagina indicada y todo se iluminó. Miré, vi, sentí, me metí en la bahía de Port Lligat al amanecer. Todo cobraba sentido, aun sin entenderlo del todo. El tiempo parecía arrancar de nuevo, aunque no con su velocidad de siempre, pero si comenzaba con los primeros pasos de una caminata plácida. Las palabras surgieron en mi cabeza espontáneamente. Los relojes, como la memoria, se han reblandecido por el paso del tiempo, paso inconstante, zigzagueante, cambiante. Leí a un costado una cita del propio Dalí: "Podéis estar seguros de que los famosos relojes blandos no son otra cosa que el queso camembert del espacio y el tiempo, que es tierno, extravagante, solitario y paranoico-critico".  El artista y su intuición sin lógica.... o por el contrario con la lógica mas poderosa de todas. El reloj se derrite. Se hace blando. Relojes sin esqueletos, sin huesos, sin consistencia, que no es otra cosa que el tiempo arrugado,  tiempo que se empieza a quemar, a  restar. Casi como un reflejo volví a mirar al reloj colgado en la pared.  Lo vi nuevamente estirarse, distorsionarse en su propio espacio. Pero no era otra cosa que yo mismo dilatándome, captando esa otra dimensión de la realidad, esa que parece no querer ser vista por quien no quiere mirar.  Pensé para mi: si nos absorbemos en la contemplación de un objeto, podemos hacer aparecer un segundo estado, incluso múltiples, liberando dicho objeto de su significado inicial y convenido. Y no estamos haciendo otra cosa que descubrir a la realidad misma en su variadas dimensiones; o mejor aun, a nosotros mismos reblandecidos en nuestro existir.
          De pronto percibí que ya el cansancio me abrazaba. Todo mi cuerpo parecía caerse de si mismo. Sentí el peso de los párpados, junto al deseo de amar intensamente a mi cama. Había entrado en una especie de estado hipnótico, y la gravedad me exigía dejar caer mi peso rápidamente. Parecía que un poder externo me obligaba a interrumpir el descubrimiento, justo en el momento exacto en que una sombra de la verdad buscada surgía para asomar su timidez. Pero no hubo anhelo que pudiera detener ese cansancio y emprendí el corto camino hasta la cama para zambullirme en ella. Casi instantáneamente estaba dormido, subsumido en un sueño intenso. Otro des-tiempo hacia su presentación, ese mismo que se despliega todas las noches. 
         Tal vez en la mañana recuerde la revelación de la noche anterior, o tal vez simplemente recuerde un sueño. Un sueño con relojes blandos, un sueño con un lugar sin tiempo, porque tal vez sean estos, los sueños, el lugar mismo donde nos encontramos fuera del alcance del tiempo y del espacio; espacio sin lugar donde se produce el triunfo sobre la lógica del tiempo constante y su supuesta realidad. Esa realidad que no es otra cosa que un sueño que comienza tras el despertar, pasaje de un tiempo a otro.      
 

Nicolás J. I. Fulle

martes, 21 de junio de 2011

Belgrano, la película.

La vi ayer. Me gustó lo complejo que retrataron a Belgrano. No me gusto que hayan alternado tanto los distintos momentos de su vida. Bastante quilombo tiene nuestra historia como para barajar la cronología de los hechos. Aunque algunas cosas no han cambiado. Los verdaderos patriotas fueron y son incomprendidos por la mayoría. Y siempre aquellos que representan el poder se cagan en la patria.
Volviendo a Manuel. No entiendo por qué te lo presentan en la escuela como el tipo impoluto que "solamente" creo la bandera. Lo de la bandera es algo menor. Lo que era mayor era su idea de la patria grande y su pensamiento de avanzada (aún para nuestra epoca) de la busqueda de la igualdad y de la educación del pueblo.
Destaco la actuación del muchacho que interpreta a Lamadrid, quién me presentó a otro de los grandes próceres que no tenía en carpeta.
Sin desmerecer al director, quien hizo un buen trabajo, me hubiese gustado que Campanella la co-dirija en vez de solo producirla. Ya que, en este momento de auge patriota, me gustaría ver algo hecho por él, que me haga emocionar tanto como "el hijo de la novia".

lunes, 20 de junio de 2011

Malvinas y los corazones en que repercute.

Tengo la suerte de ser una persona con sentimientos. Tengo la dicha de emocionarme con una película, una canción y un partido de futbol. Me da felicidad la alegría ajena y me da tristeza el dolor y la injusticia. No sufro exclusivamente el dolor propio, sufro por el de mis allegados, sufro por el de mis compatriotas, sufro por el de los animales, sufro por el del planeta y sufro por el de toda la humanidad.
Este pasado viernes, estaba en la facultad cuando transmitieron una noticia sobre Malvinas y la sentencia de nuestra Presidenta de no aceptar un punto final en el tema. Dos de mis compañeros (argentinos) comentaron "que ganas de joder con malvinas". Por supuesto, mi reacción fue bronca. Qué liviandad, qué egoismo, qué estupidez. Cómo puede ser que dos argentinos se sientan cansados de escuchar sobre ese tema y no sobre la separación de zahyra y forlan? Se cagan en Malvinas, se cagan en la historia, se cagan en los muertos, se cagan en los heroes, se cagan en nuestro país, se cagan en el dolor. Tienen la desgracia de no sentir otro dolor que el propio. No tienen la suerte de conocer el amor ni el dolor por la patria. Y la patria se desmorona por gente así.
Por suerte, yo aporto.